SEIS AÑOS Y CONTANDO (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)







Veo el pasado, lo analizo con calma…
 sigo con la laguna mental de lo que pasó en aquella etapa.



Me veo en la primaria, el honorable Colegio Chiapas; 
 llegaba bastante temprano a la escuela vistiendo mi jumper bicolor 
con textura de canal de tv que falla.
Las religiosas –o “madres”, como nos decían debíamos llamarles
eran exigentes, muy atentas, muy buenas, bastante exigentes 
–tenía que repetirlo- y estrictas; entrabamos a las 7:00am.
A las 12:00 la oración del ángelus, alguna vez la hora santa 
(no tengo claro si por semana o mes), 
asistíamos a la iglesia del Carmen (justo a un costado de la escuela). 
En el Colegio, nos enseñaban valores, responsabilidad 
y pasión por lo que hiciéramos (fue un excelente complemento 
para mi educación de pequeña, no puedo negarlo).



Papá me recogía del Colegio  bastante tarde. Trabajaba todo el día.
Mi hermano pese a que existía, lo recuerdo poco…
veo las asistencias con mamá a las terapias de mi hermano con "la zamarripa”
–no estoy segura si ese era el apellido de la terapeuta
o si era algún tipo de apodo que le había puesto-.
El era pequeño, frágil, vulnerable.
Yo, esperaba entre los juguetes del lugar
soplando amarillas aves plásticas rellenas de agua
que silbaban cual si fuesen reales.
Tía Raquel vivía con nosotros en ese tiempo;
estudiaba la universidad cursando la carrera de turismo,
en ocasiones me llevaba a la escuela, me compraba golosinas,
me educaba ambientalmente, me llevaba al circo…
la relación con ella es muy buena, aún ahora que está casada
le sigo teniendo el mismo amor, respeto, y confianza…
es una fusión entre hermana mayor y madre.


De vuelta en los recuerdos: sigo en la primaria, en grados más altos;
Carlos disfruta viendo mis libros y libretas, sin embargo las rompe,
pinta, ensucia; termino en llanto por la impotencia de no poder hacer nada,
 en mi mente solo vienen imágenes de los recuerdos del cuando me muerde,
rasguña, pega, recuerdos todos de mi voz muda.
Siempre guardé silencio cuando me lastimaba
-supongo que para evitar más problemas a mis padres.
Verlos con todas esas cargas, los suspiros tragados de mi madre,
las caricias de mi padre para con mi hermano;
no podía hacerles perder el tiempo en cosas irrelevantes como un rasguño o una mordida;
si era algo que hacía un pequeño, menor que yo, indefenso y además inconsciente,
con un problema, esa era mi perspectiva en aquel tiempo.



Después todo es secundaria, cambios hormonales, discusiones con mamá,
berrinches por parte mía (toda la rebeldía usual de niños “creciditos”)
… un vacío tremendo hay en mí.
Hablar de lo que me duele, es una de mis ecuaciones.
Tengo un nuevo hermano, éste no tiene autismo… es otro varón, son mi adoración.
Adopto la posición de MAMÀ DE LOS POLLITOS 
para éste tiempo la tía Raquel ha terminado la escuela
y quien ocupa su lugar en la casa es mi tía Rosalinda 
–la menor, que estudia ciencias de la comunicación-, 
con todo y sus análisis, me convence de que:
 la responsabilidad de ser madre no me corresponde 
(cosa que vengo a entender a mediados  de prepa). 


En secundaria, ya podía estar a cargo de mis pequeños hermanos , 
a Carlos lo atendía mal –mi inexperiencia, mi poca atención, 
la poca información sobre el tema ayudaban lo suficiente para que así fuera-,
supongo que al menor lo atendì de igual manera
 (pero para bien o mal, estaba mi tía, no recuerdo si siempre);
 jamás les pegué, a ninguno de los dos… 
lo último que buscaba era hacerles daño;
 no puedo reprochar aquello, cuidarlos era parte de lo que tenía que suceder, 
es normal que la familia se apoye y mis padres necesitaban de mí. 
¿Cómo iba a negarme? confieso que a veces quería hacerlo, 
pero ¿que es una familia unida sin el sacrificio de algunos?, 
además, ¿Qué otra cosa podría hacer? 
no fui nunca el tipo de niña que socializara con los otros niños de la colonia, 
pese a todo lo sociable que pueda parecer. 


Para nosotros los tiempos nunca han sido destinados a actividades sociales,
 no hay reuniones de familia, no hay visita a la casa de las tías,
 no hay cumpleaños de amigos, no hay fiestas en domingo,
 no hay actividades de relaciones… todo es sencillo, 
en realidad siempre hay cosas mucho más importantes que aquello.


(aprox sep 2010)

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