Memorias de la primer escalada - por Zaira Dámaris Orozco Villatoro
El fin de semana pasado de este mes de junio 2022 tuve mi primer experiencia de senderismo. Estoy muy contenta
En el municipio de Ahome aquí en Sinaloa, en la Sierra de Barobampo subimos y acampamos en la cima del cerro de las escaleras. Esas vistas, esas montañas, ese atardecer, ese cielo estrellado. Por un momento fue como las ocasiones en las que en tan solo unos segundos puedo sentir como las pupilas se me dilatan, la respiración se agita y la sangre circula a prisa por todas las venas del cuerpo, no podía dejar de ver, de sentirme viva!
Una experiencia pesada, no tengo clara la distancia recorrida, los teléfonos marcaron alrededor de 8km a una altura aproximada de 600msnm (partimos de 10 msnm) en un recorrido de 5hrs sobre un terreno escarpado. Se hizo de noche y lo alto quedaba aún - lo suficientemente- lejos, saltando una piedra tras otra, iluminados con lámparas, siguiendo los pasos de los que saben, aprendiendo de cada movimiento, sintiendo el respaldo y apoyo de quienes fueron nuestros guías (Oscar Rockmero y Jorge Urbina)
Oscar nos comentó antes de iniciar la ruta que los grupos de expedición de los alrededores dicen que ésta es de las más pesadas en la zona...
- Qué manera de iniciarse! (Pensaba)
- ¿has hecho senderismo antes?
me preguntó
-Nunca, pero siempre me ha llamado la atención
- se va a saber entonces si continuas o lo dejas
Sonreímos
Esa noche oscura, ese camino saturado de vegetación, mis pies palpitantes, la adrenalina, la luna bella, la paz que hay en la meta cumplida, el equipo como una familia, el café de Yaya y Yabin que valió como medio galón de agua - derramado en pequeñas dósis-, las canciones junto a la fogata, esa alma de niños que brotaba y - para mis adentros- la satisfacción de saber que terminé la ruta, del descubrir que podría llegar más allá de lo que pensaba eran mis propios límites físicos. Solo puedo admitir que para mí ha sido impresionante... Lo recuerdo, sonrío, me emociona.
La noche fue Dulcísimamente larga. A la mañana siguiente luego de un amanecer lento bañado en esa fresca y espesa niebla, emprendimos la vuelta luego de contemplar en los miradores, de atravesar las entrañas del cerro, bajaba con las piernas cada vez más débiles, con el sol a tope, sacando la lengua y súper molida... Volvimos, volví ... creo que si me hubieran dicho que éste año iba a tener ésta experiencia, no me la hubiera creído.
Me siento fortalecida, renovada, llena de aprendizaje. Vi cara a cara el significado de trabajo en equipo, de persistencia, de compromiso, de seguir porque no hay opción. Sin duda es una experiencia que ha quedado por completo grabada en mi corazón... una de las mejores historias que habré de contar a mis nietos
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