A SOLAS (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)
He descubierto que no son los monstruos lo que me preocupan; tampoco las situaciones incómodas las que me perturban y que el tiempo amorfo no es quien me restringe.
Pasadas ya varias lunas le vi, en sus ojos hubo miedo –miedo, al sentirse descubierto-, era él el causante de todos los tormentos, el único que permitía que de la línea de tolerancia se violaran las normas. Lo más terrible de todo, que él era mi reflejo.
Hube de retarme, dominarme, elevarme. Siempre con un guía que dirigiere mis pasos, encontrando el camino a seguir, el camino hacia las metas predispuestas.
De nuevo soy por y para mí, porque entre los ángeles que se colocan en mi camino logré redefinirme. Ansío ser yo, antes que el reflejo de mí.

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