UN SÁBADO NO CUALQUEIRA - por Zaira Dámaris Orozco Villatoro






Ayer desperté con incertidumbre,
con tiempo,  destiempo, sobre-tiempo
pensamientos volátiles desordenados,
gajos de mandarina rellenos,  metas,
compromisos, esperanzas, responsabilidades,
sueños; se mantenía todo en un desorden
que no parecía tener final.

El recorrido por la carretera no fue suficiente
para arreglar ni la mitad de lo que me faltaba,
llegar al punto con la hora justa,
las llamadas para coordinarme con los que no estarían,
 la voz segura y suave que me reconfortaba
transformando en hielo a los minutos,
la compañía apresurada de unos pies rápidos,
de mí vestido pulmonar lento,
llegando al sitio disfrazado de gelatina insípida,
entrevistando a frutas congeladas.

Saliendo, esperando, subiendo desconectada de mí,
sonriendo por costumbre… en mi viaje sin venas,
recorría por la cabeza todos mis recuerdos.

Un rayón al CD con clavo de 3”

Abrir los ojos a una mañana hermosa,
a ese paisaje majestuoso, imponente
a mi muerte impredecible, momentos a cuenta gotas,
al  presente efímero, a la confianza en vos.

Cada tiempo es perfecto,
 en el punto en que se incrusta con la vida.
Monos, garzas, patos, cocodrilos
-más de cinco ejemplares en un mismo banco de arena-
cuando confiada, al principio del viaje decidí
dejar de buscar y disfrutar. Solos, colocados
como las velas en los pasteles de cumpleaños
o los adornos navideños,
todas mis peticiones fueron concedidas en abundancia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Te quiero sin mirar atrás - Mario Benedetti

Canto a Chiapas - Enoch Cancino Casahonda

VERSOS PATRIOS / RODULFO FIGUEROA