DESPUÉS DE LA TEMPESTAD, LA LLUVIA NO PARECE TORMENTA_ por Zaira Dámaris Orozco Villatoro
guardé luto amargo en mi lecho,
no comía, no bebía, no dormía...
besé delicadamente a la resignación,
la aceptación, a la continuación...
Caminaba a paso firme cuando resucitaste.
En la hierba crecías nuevamente,
en el tiempo que era nuestro,
en ese constante ser de ambos.
De nuevo a voluntad, mueres.
No te culpo, lo respeto.
Libre has sido para mí en todo momento.
Mas, si acaso te preguntas por mi ánimo,
Habré de confesarme sin orgullo:
Esta vez no hubo luto,
ni llanto, ni temores, ni hubieras,
faltóme tiempo a destiempo,
y acarreos y recuerdos
Hoy… Hoy puedes morir en paz.

Comentarios
Publicar un comentario
ENTRE TU JUGO DE SESOS, ESCURRE LO NECESARIO PARA MANTENER CON VIDA ÉSTE ESPACIO...