DÍA 7 _ 29 de Agosto del 2013 ZOV

Mi amigo que ladra
El viejo -que ahora llora-
Está en cuarentena.
Ambos requerimos tiempo a solas.

Logré charlar con los abuelos.
La pasan bien en Mérida,
Al parecer el abuelo no resiste
Las horas de volver a casa.
Al parecer yo no aguanto
El momento de verme acompañada.

Esto de la soledad, cada vez
Resulta tener por peso de carga
La misma cantidad que al principio.
Tan fácil que se acostumbra el cuerpo
A la cálida compañía de otro tiempo.

El domingo pasado di mi testimonio del encuentro
¡Tanto que lo había ensayado!
Lo cierto es que, por más que intento
No recuerdo con exactitud lo que dije…
Aunque –eso sí- repaso los ojos húmedos
De varios de los que estaban presentes
Habrán sido en total diez…
Cuando hablé no había casi nadie en el templo.

Lo que mucho me agradó 
Fue ver ahí a Tía Liliana,
Es una cosa realmente bella
Dios siempre da fruto
Y sabe cuándo abrirán las puertas los corazones.

Quiero un compañero con quien caminar en la fe.

Estas oscuridades han sido complicadas para mí…
Anoche en particular, el aire no me dejaba descansar
Rodaba por la angosta cama
Todo ruido me hacía parpadear
Que amplio resulta a veces el lecho,
Entiendo con más claridad
La relatividad de Einstein…

Por otro lado, mi familia…
¡wow! es hermosa
¿Habrá mayor bendición que ella?
Escuchar de los labios de mis cercanos
Eso que pensaba que no valoraban.
Mi soberbia cada vez más humillada.
Sonrío siempre que pasa igual
Porque hace menos a mí ser
Y engrandece a mi conciencia
Le da herramientas a mi discernimiento,
Y compasión a mi corazón.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Te quiero sin mirar atrás - Mario Benedetti

Canto a Chiapas - Enoch Cancino Casahonda

VERSOS PATRIOS / RODULFO FIGUEROA