CAVILANDO LOS HECHOS (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)
El amor es eternidad inagotable, omnipresente, omnipotente...
se entrega, cuando es real: completamente,
no se mide, no se trunca, no se reparte, no se da a proporción,
El cuerpo, el alma, el espíritu no se vacían…
se vacía la mente, que no alcanza a comprender
que el amor, fluye cual fuente hacia la cima del cielo.
El amor no pone escudos, no duda en ser sí mismo,
no marca diferencias, ni establece barreras.
Es el rencor y la duda los que nos orillan al miedo,
miedo de verdadera entrega, esa que se da sin esperar respuesta
esa que se da sin consentimiento ajeno,
esa que nace del corazón sin intenciones perversas
esa que muestra en sí misma la confianza y es fuerza.
Porque entregar, es una costumbre que pocos, muy pocos tenemos…

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