Pasa el tiempo y no puedo dejar de sorprenderme... corre por tus rasgos todo ese cúmulo de vivencias, todo mi amor, todo mi cariño, toda tu experiencia... a tu corta edad eres luz en el camino de cualquiera, eres conciencia y discernimiento, paciencia y prudencia -obviamente con tu desvarío de muchacho que adolece, y al que adoro por seguirse descubriendo en cada hecho- Un ciclo distinto inicia este bello tres de diciembre, de nuevo empiezan a correr las arenas del tiempo marcando una nueva serie que para vos acontece, vivimos la nueva era, ruedas con el mundo esfera, eres, creces, crees, te sorprendes, aprendes... y yo siendo tan “yo misma”, al ver todos tus alcances no dejo de sonreír abriendo cada vez más los ojos en cada paso que das, hacia esta madurez que te formulas. Estoy muy contenta. Agradecida con la vida (que es Dios) por todas las gratas bendiciones que acomoda en tu paso esa alfombra amplia, acolchada y con espina...