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Mostrando entradas de julio 6, 2014

NO TE RINDAS - Mario Benedetti

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No te rindas, aún estás a tiempo De alcanzar y comenzar de nuevo, Aceptar tus sombras, Enterrar tus miedos, Liberar el lastre, Retomar el vuelo. No te rindas que la vida es eso, Continuar el viaje, Perseguir tus sueños, Destrabar el tiempo, Correr los escombros, Y destapar el cielo. No te rindas, por favor no cedas, Aunque el frío queme, Aunque el miedo muerda, Aunque el sol se esconda, Y se calle el viento, Aún hay fuego en tu alma Aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo Porque lo has querido y porque te quiero Porque existe el vino y el amor, es cierto. Porque no hay heridas que no cure el tiempo. Abrir las puertas, Quitar los cerrojos, Abandonar las murallas que te protegieron, Vivir la vida y aceptar el reto, Recuperar la risa, Ensayar un canto, Bajar la guardia y extender las manos Desplegar las alas E intentar de nuevo, Celebrar la vida y retomar los cielos. No te rindas, por favor no cedas, Aunque...

ADAN Y EVA 4 - Jaime Sabines

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-Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden ¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas? Ahora que estás dormida debías responderme. Tu respiración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas. ¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles? Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo. Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos.  Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día. Algo he de andar buscando en ti, algo ...

ADAN Y EVA 3 - Jaime Sabines

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La noche que fue ayer fue de la magia. En la noche hay tambores, y los animales duermen con el olfato abierto como un ojo. No hay nadie en el, aire. Las hojas y las plumas se reúnen en las ramas, en el suelo, y alguien las mueve a veces, y callan. Trapos negros, voces negras, espesos y negros silencios,  flotan, se arrastran, y la tierra se pone su rostro negro y hace gestos a las estrellas. Cuando pasa el miedo junto a ellos, los corazones golpean fuerte, fuerte, y los ojos advierten que las cosas se mueven eternamente en su mismo lugar. Nadie puede dar un paso en la noche.  El que entra con los ojos abiertos en la espesura de la noche, se pierde, es asaltado por la sombra, y nunca se sabrá nada de él, como de aquellos que el mar ha recogido. -Eva, le dijo Adán, despacio, no nos separemos. 

ADAN Y EVA 2 -Jaime Sabines

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-¿Has visto cómo crecen las plantas? Al lugar en que cae la semilla acude el agua: es el agua la que germina, sube al sol. Por el tronco, por las ramas, el agua asciende al aire, como cuando te quedas viendo el cielo de medio día y tus ojos empiezan a evaporarse. Las plantas crecen de un día a otro. Es la tierra la que crece; se hace blanda, verde, flexible. El terrón enmohecido, la costra de los vicios árboles, se desprende, regresa. ¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo, no de un lugar a otro: de una hora a otra hora. Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra, boca arriba, y tu pelo penetra como un manojo de raíces, y toda tú eres un tronco caído. -Yo quiero sembrar una semilla en el río, a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar. En su follaje se enredarían los peces, y sería un árbol de agua que iría a todas partes sin caerse nunca. 

ADAN Y EVA 1 - Jaime Sabines

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Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre nunca nada. No nos conocíamos. Eva, levántate. -Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció? - Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha. -Yo quiero morder tu quijada. Ven. Estoy desnuda, macerada, y huelo a ti. Adán fue hacia ella y la tomó. Y parecía que los dos se habían metido en un río muy ancho,  y que jugaban con el agua hasta el cuello, y reían, mientras pequeños peces equivocados les mordían las piernas.

SI TAN SIQUIERA TUVIERES UN NOMBRE (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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La casa está más vacía que siempre, doy vueltas por toda ella desprendiéndome una a una de mis prendas. Desnuda entre ecos musicales recorro la casa acariciando muros, cerrando los ojos, arañando con ellos el techo, sollozando en mis adentros mientras pienso -en tono bajo dentro de mi espectro-, que la única vez que existió hecho satisfecho, hubo un complemento que aún es ajeno al cuerpo. ¿Qué esperanza habrá de colgarse? si en la repisa no se acomodan la línea de juguetes que compré, ni entre los zapatos encuentro esa otra pieza para completar el par, si el compañero que tengo ladra en lugar de hablar.  Me encuentro en la oscura habitación con la puerta abierta, de pie frente al espejo y observo detenida de pies a cabeza: la silueta divina que entre luces y sombras modela mi cuerpo. Seriedad que le desborda que se aprende, que se estudia, que se ama en sus contrastes. Al tiempo exacto en que la música se termina y las prendas rondan por ...

EL PRIMER ESCALÓN (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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No puedo dejar a un lado el amor, puesto que él  y la vida coexisten, formulan la era que se vive desde el inicio de todos los tiempos.                    La soberbia, nos orilla al desvío de los planes del padre, porque consideramos que la razón tiene cabida en nuestras cabezas. La realidad es que vivimos confundidos, vestimos a la razón con ropas de verdad mientras creemos que la justicia es la nuestra, al tiempo en que cerramos el paso a la eternidad. Los planes del creador del universo están escritos no sobre el plano térreo, sino en el del Espíritu. Somos seres incompletos a nivel de conciencia más nos valdría abrir los ojos a la verdad.

A LA ESCUCHA DEL CONSEJO AJENO (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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¿Dónde está minero, el ámbar que no encuentras? frente a la vista únicamente  el barro, que ni la luz de la vela ayuda a vislumbrar la belleza sutil de la transparencia que traspasa iluminada toda oscuridad.                        ¿Hacia dónde dejas correr las aguas? Si entre tus dedos nadan sin conciencia los peces a los que al hacerles cosquillas conduces y se te escapan a las redes de un ajeno. Vuelve la vista aguda y a las oportunas noches conviérteles en destellos de conciencia, que relampagueen luz y sean color del cielo, para que las vistas angustiosas no tengan ni piel, ni huesos.

DE CANCIONES Y VISIONES (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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En un remolino de luz que defiende a un corazón -ojo del huracán- de las tinieblas, se muestran en batalla eterna:   un ejército de miles de millares de alas blancas que con saetas, espadas, voces, ecos y tiempo resguardan el tesoro preciado;   Alrededor revolotean las fieras, gárgolas que aletean una vez tras otra tratando de vencer la barrera, monstruos que se aproximan,   casi tocando el fresco palpitante. Al tiempo justo, los defensores les expulsan o les parte por mitades. Flotando está el corazón, en su interior el espíritu blanco de rostro conocido, sostiene entre sus manos una verdad. A ojos cerrados entre voces de susurros repite el canto una vez tras otra al tiempo en que eleva el preciado hacia lo más alto del universo. Los cielos se abren, las estrellas se enfilan, la luz lo llena todo, como en una especie de nube. El centro  de la turbulencia se abre para dar paso al poder de lo blanco, ...

LLAMANDO AUSENCIAS (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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Entonces dijo el número cinco, que en cualquier otro instante no hubiere significado más que una cifra, lo hizo con la voz rota y lágrimas en los ojos. No pude expulsar el llanto, el silencio invadió todas mis costas, una sola palabra de aliento, nos hizo falta. Ante mis ojos caía el instante y nacía él de nuevo. No hubo mayor muestra de afecto en mi historia, como todo mi cariño, depositado en un beso sobre la mano que le sujetaba. Que tiempo y  vida obran relativos entre nosotros, escudriñando, palpando, constituyendo, formando a cada cuerpo de esa sustancia extraña   que a veces llamamos: conciencia. Ese despertar de un letargo nuevo, vez tras vez, con la certeza de hacerse y des hacerse en uno nuevo 

EN LA BOCA DE LA IMAGEN (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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Si no te bastan las sombras ni el capullo en pleno invierno ni las voces, ni los cuentos ni los hechos, ni los miedos. Si no te basta el alumno, ni los pasos, ni los tiempos, ni las hazañas sin dueño ni los caminos sin fuero. Si no te basta mi aliento ni mi corazón expuesto ni mi canto , ni mis horas ni mi espanto, ni mi sombra. Vuelve en suma, a tu avaricia con tu incandescente encanto, vuelca ahora la delicia de tu tan amargo canto.

ANTES QUE NADA (Por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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Entre más pasa el tiempo... se resisten las afrentas, que si en el vientre de mi madre dieron la primer flagela, con el paso de los años se rompió toda cadena . Que si en los primeros años educada la fé me arrebataron, alas nuevas nacieron -de materia- en otro costado. Que si las costras y raspones poco afectan el estado de la sombra que acobija noche tras noche empuñando el valor de un pecho que es cofre sagrado y aún con el paso del tiempo, las heridas no han logrado trasponer las prioridades, que  mi vida no ha menguado, pues esta bala de plata incrustada en el costado… es igual a un nuevo cero a la izquierda, en el recuento de los daños.

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PLENA (por Zaira dámaris Orozco Villatoro)

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Mi mundo cabe en las palmas del infinito, La eternidad nace en mi tacto. El manto de sentimientos me cubre besando las sienes de la almohada. ¡Siempre completa! Extraño no es dejar de ser lo que era al contrario, amo lo que soy... Al fin vomité los coágulos de la mediocridad, me desangré de inseguridad, libré agritos de melancolía: la furia (transmutada en ira) ...se limpió mi cuerpo... Cascadas de alegría me bañan entera incluso en los momentos màs dificiles. Tus brazos cobijaron mi espiritu ...no dudemos en utilizarlos a favor nuestro      

UNA NOCHE DE AZOTEA (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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En ocasiones la distancia nos permite pensar bien las cosas, antes de cometer cualquier error; o en su defecto nos facilita plantar el peor paso, antes de detenerse a analizar los resultados. Si me estuviese muriendo frente a tus ojos de nuevo, te aseguro que no moverías un solo dedo en mi ayuda; que aunque las nubes del universo se pinten de negro, la serenidad de tus ojos no cambiaria nunca en nada. Esa fue la razón por la que me deje morir, ya no aguantaba los deseos de suicidar mi alma.     La presión, la exclusión, el inconcluso nicho de mi refugio; todo me decía con letras sangrantes: duerme. Logre colocar en lugar y forma a mis deseos, les doté de vida, les marque los pasos, cuando al fin listo; la enfermedad terminal, ya estaba presente, solo escasos seis meses de vida. Al fin la pregunta que me deseaba hacerme: ¿Que haré con esta eternidad tan escasa?... La respuesta absoluta apareció perpetuándose en mi: ¡Vivir, Vivir p...

EN PASOS ESCALONADOS (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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El estar vivo no es casualidad, desde el  embrión sabía lo que hacía. Trabajaba  desde el comienzo planeando mis pasos; cada experiencia, cada aroma, cada sabor, cada rostro, cada tacto. El momento llega por si solo, las verdades se mantienen frescas y me existencia intensa, eternamente apasionada. No hay casualidades, eso lo sé desde antes que cualquiera. Mi mente, ún más alta que la de los demás mortales logrará percibir aquello que cualquiera desea, pensando que posee… es por eso que me buscan. Si, si, si… ¡treinta mil veces sí! ¿Qué aún no entiendes que esto se siente?

Y A TU AUSENCIA (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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Los caminos, los disponemos nosotros. Los momentos contados, son posesión nuestra. Los recuerdos hermosos, nacieron a la par que nuestro rocío. Me veo, nos siento. Te respeto.

NUEVO COMIENZO (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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He cerrado las últimas páginas del TOMO 7 de mi vida. Fuè muy interesante la consistencia de las frases a las que degusté con calma, eternamente plena.                         Hoy inicio mi nuevo libro de experiencias inigualables, momentos sabrosos, hambre de esencias completas de todas las cosas. Hoy  soy feliz, plenamente feliz; completa, total y completamente concreta en todo lo que emprendo. ¡Hoy soy!

MIS ALAS (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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Y la luz que mi alma irradia  es aún más de la que supones creer,  porque mientras tu tiempo se congela  atándote a normas sociales, yo atravieso el infinito de irrealidades convirtiendo las fantasías en verdades.

EN CUARENTENA (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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Hoy no seré pendiente que cuelga del listón de un momento inoportuno, hoy no arrastraré con migo a los que adoro; hoy menos que siempre, me ataré al suelo; hoy no te sumergiré en la preocupación, ni pediré tu consuelo… suficientes lágrimas hay en la vida. Hoy no quiero un amigo para que seque mis lágrimas –ese trabajo me corresponde solo a mí- Hoy busco un ser con quien desahogar… sin necesidad de hablar de problemas (tengo que desintoxicarme)

A SOLAS (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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  He descubierto que no son los monstruos lo que me preocupan; tampoco  las situaciones incómodas las que me perturban y que el tiempo amorfo no es quien me restringe. Pasadas ya varias lunas le vi, en sus ojos hubo miedo –miedo, al sentirse descubierto-, era él el causante de todos los tormentos, el único que permitía que de la línea de tolerancia se violaran las normas. Lo más terrible de todo, que él era mi reflejo. Hube de retarme, dominarme, elevarme. Siempre con un guía que dirigiere mis pasos, encontrando el camino a seguir, el camino hacia las metas predispuestas. De nuevo soy por y para mí, porque entre los ángeles que se colocan en mi camino logré redefinirme. Ansío ser yo, antes que el reflejo de mí.

UN NUEVO PRINCIPIO (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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Las situaciones se traslapan, ahora solo es cuestión de organizarme. Busco al fin, la motivación dentro de mis entrañas, mi sistema nervioso está más agudo que siempre. La sonrisa vuelve a escapar de su cárcel, se implanta en el rostro buscando y reencontrándose mas plena que nunca. ¡Aquí voy mundo! Prepárate pues aún no has descubierto mi fuerza y ahora tengo todo para ganar.

PUES ÉL ES EL QUE ABRE Y CIERRA LAS HERIDAS (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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Me formuló desde el principio como algo especial, antes de que el tiempo fuere tiempo y los hombres de barro. Llevo el sentimiento en la piel, las frases en el alma, la mirada en el corazón y la mente  sobrepuesta. Borró mis recuerdos para que reencontrara mi camino, colocó a las personas precisas en el momento indicado. El silencio se apodera de la nada. En los momentos de ausencia, pienso y repaso los sucesos; apenas comienzo a entreabrir los ojos –los otros ojos-, él lo sabe, me hace caminar lento: paso a paso, sentimiento a sentimiento. Dueles. Ahora sangra el recuerdo, que por bien no puede ser solo eso. Ha permitido que yo crezca, logrado que mis alas se extiendan, aprender de la humanidad. Aunque sé lo que debe ser y camine hacia donde tenga, aún, por el momento me sostengo con la razón ocupada, para no enredarme buscando. Simplemente, él conoce lo que ansía que sepa, no cuestionaré sus movimientos; solo quiero lograr ver los motivos a l...

DIOS SIEMPRE SALVA (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)

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Hoy me entrego total y completamente a mí, a mis ideales, a mis proezas, a lo que deseo.  Hoy soy porque así quiero.  Hoy soy quien soy pues nadie más ve lo que veo. Me entrego total y completamente a mí, me amo demasiado.  Entrego mi corazón desangrándose de dolores , para lavarlo en el agua del encuentro personal. Nada me turba ni me espanta.