BIENVENIDO AL ADIÓS -por Zaira Dámaris Orozco Villatoro






La última copa que grababa tu nombre se vacía a ritmo constante,
las grietas en el alma, cicatrizan; los tiempos -que lentos danzaban- 
se preparan a la carrera contra la luz.

Nunca cargaste magia, tu ser salvaje me agradaba, tus defectos,
tus manchas y así -incongruente- te encontraba


Entre los pasillos del recuerdo
(largos, estrechos y fríos),
intenté re-escribirte de: amor,
dibujarte de nuevo.
Ante mis ojos te difuminas,
estás aquí - ya no existes.


Mi siguiente parte-aguas,
te acercas a la doceava bifurcación
del camino que transito,
la siguiente lección de vida:
La libertad no se frena,
cuando el amor propio es prioridad.


A sabiendas que no cuenta,
que no hay peso en la balanza,
sabrás que: el odio no te asecha,
no hubo acto o pensamiento faltante.


Te abrazo con ese rostro que se me olvida,
con esos labios de besos que no tientan,
con ese deseo que ya no llena...
y en el clímax de la estupidez humana,
nos ocupamos en crear el contexto.

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