Vuelves ZOV

Era la burla, el sabor amargo... 

La corrosión sobre el acero de sus columnas 

Penetraba, hería, convertía en polvo, en cenizas 


Que diversión la de los demonios 

Jugando a las apuestas con su suerte

Verle morir una vez tras otra 

En ansiedad y desespero 


Que alegría la de aquella perversión 

Que se filtraba arritmico entre los hilos

De la historia fragmentada, manchándole

Arrastrando su espíritu al abismo


Luchaba, juro que lo hacía!... Contra todo:

Contra el tiempo, el espejo y pensamiento 

No había salida, se ahogaba despacio

Por el aire que en silencio se alejaba. 


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