Dimes y diretes- por Zaira Dámaris Orozco Villatoro

 Los días miércoles por alguna extraña razón eran considerados mis días favoritos de la semana, por algún motivo algo bueno ocurría cada miércoles: una noticia, una visita, una llamada, una cena deliciosa, alguna copa de vino en un tiempo para mí. Desde la tarde de los martes esperaba con emoción la noche, mi corazón palpitante vibraba de emoción ilusionada.


No siempre se gana - eso si, siempre se aprende-... La vida cambia, gira y gira en espiral que asciende y desciende, no pisamos nunca las mismas plantas, jamás bebemos la misma agua. La encrespada vida a veces cansa, agota, desangra... Los días se vuelven todos iguales, el tiempo se arrastra, son los huesos lastres que atragantan las mañanas.


Y ahí en esa soledad que únicamente se encuentra al encontrarse rodeada, en disociación, disertación y expectación sangran las paredes de la mente a la par que las entrañas... "Personas puente, personas puente" - me repito -, "siempre se gana, nunca se pierde", "la meta es el camino" significado y significante se revuelven. 


Los días miércoles por alguna extraña razón eran considerados mis días favoritos de la semana, por algún motivo algo bueno procuraba para mi vida, un motivo, un abrazo, una sonrisa... Me devolvía a la vida, resurgida de entre las cenizas. Los días miércoles pueden bien volver a ser mis días favoritos, bienvenido sea el encarar al miedo, tomar al todo por los cuernos. 

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