HACE UN TIEMPO NO TAN PROLONGADO- por Zaira Dámaris Orozco Villaotoro


Hace un tiempo no tan prolongado, surgió en mi ser un sentimiento, una emoción confusa, que lejos de matarme me ayudaba a crecer, a identificar lo que en realidad es todo aquello que me rodea; recuerdo aun cuan doloroso fue el sentimiento y mis deseos inmensos de dormir por largo rato, escapar del silencio ensordecedor que emanaban las personas con sus frases; recuerdo también que después del examen salí a caminar sin rumbo fijo –mas con el objetivo asegurado: lograr deshacer telarañas-



Fue complejo el tramo recorrido, y no por la arquitectura, ni el transito, ni aquellos que padecen de exceso de confianza... mas bien el remolino de reflexiones que se cruzaron por mi cabeza, con respecto a lo que gira en mi vida. Descansé en varios sitios antes de que Dios se manifestara en mi vida con mis nuevas respuestas.



Ya para un momento en el que las horas se habían escapado de mi cabeza uno de los declarados ángeles me habló –a causa mía-, supo de lo superfluo, fue tan útil lo que me dijo... tanto que ya en poco tiempo, a las pocas frases en mi mente se ordenaban los hechos y las posturas; aunque, el sentimiento -al cual me es aun, un tanto complejo de manejar- seguía balanceando mi barco de un lado a otro.



Salí del sitio, me dediqué a caminar, a seguir buscándome, a recuperar cada fracción de mi. No tardó mucho antes de que otro ser de luz se hiciere presente tangible; me abrazó, me observó y supo de mí... me obsequió su compañía por una fracción de destino, me habló, elevó de nuevo mi ánimo...me descubrió de disfraces –puesto que me conoce el alma- quemó las malas hiervas.


Entre tanto silencio identifiqué lo que me sucedía, me animé de nuevo con el deseo siempre de triunfar y lograr ante todo mis sueños y mantener mi felicidad...



Ayer las situaciones volcaron mi esfuerzo... ¿faltó más acaso?, aun no entiendo ni como pasó, se volcó de nuevo mi barco –ahora yo conciente total, sin haber soltado el timón ni por descuido-, me comentan que así es la vida, mas nunca lo había sido con migo... soy cociente de lo que pasa, de lo que hago, de lo que creo.



Comienza a intrigarme esto de la llamada “injusticia” (acaso ¿es que en verdad existe? Si nunca me había tocado vivirle, nunca antes de ayer) el esfuerzo en mi vida, siempre de alguna u algotra forma siempre redituaban positivamente.


No siento odio, rencor, desesperanza, miedo, lo único que hay en mí ahora es confusión...


Identifiqué el problema, ya sé que está en mí...el primer paso: RECONOCERLO, hoy comencé con ello; sé y espero en Dios que todo saldrá de la mejor manera.

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