La fuerza que siembra papá - por Zaira Dámaris Orozco Villatoro
Hoy escuchaba un video donde una chica se presentaba diciendo "soy madre de 2 hijas: una de sangre y otra del corazón" me gustó e imaginaba cómo sería la presentación de mi papá: "Soy padre de 3 hijos: dos de sangre y una - la mayor- del corazón"...
Cúanto amor debe existir en una persona para elegir amar como propio a un hijo que no es ni su carne ni su sangre? Cuánto amor para dedicarle el tiempo, el consejo, el cariño y la orientación en su formación? Cuánto amor debe existir para ser su soporte, su guía, fortaleza y consuelo aún con el paso de los años?... Y no, no me estaba haciendo un favor. Eligió a voluntad tomarme como parte de su vida ¡que alegría! soy su hija por entera y libre decisión.
A mi padre - ahora de cabello cano-, le recuerdo trabajador por excelencia: mañanas y tardes completas trabajando, por las noches al volver siempre cariñoso jugaba con mis hermanos pequeños y cenabamos todos juntos mientras platicaba con mamá del trabajo, de sus planes, de la vida; le recuerdo cada tarde pasando por mi al colegio y las caminatas relativamente cortas rumbo a su negocio donde esas mismas tardes me parecían las más largas y aburridas - excepto esos días en los que me invitaba a verlo trabajar sentada en un banco de madera mientras charlaba conmigo-; le recuerdo en las retas de fútbol en el garaje entre la familia donde siempre me elegía de portera (era pésima! Pero siempre me elegía primero); le recuerdo enseñándonos - siempre con el ejemplo- lo que era ayudar en las tareas de casa o a mamá o a mis hermanos; le recuerdo como un hombre de fe, que ponía la confianza en Dios y nos empujaba a sostenernos; le recuerdo también sin una sola mano violenta levantándose en contra mía, en esas contadas charlas de verdad cruda y directa que me llegaron al alma - y en las que entre sollozos entendía y aceptaba su consejo y guía-; le recuerdo con su docena de bromas serias de cara parca (pues no aparentaban serlo); o en sus rondas nocturnas antes de acostarse a dormir para validar cada puerta debidamente cerrada, asegurando las llaves de gas, las de agua y a cada uno de nosotros arropados; le recuerdo con una carrera técnica y su inquietud paciente y dedicada de aprender siempre cosas nuevas, en orden y persistencia...
Hoy hace unas horas, tuvimos la oportunidad de charlar un rato - luego de un largo tiempo sin hacerlo-, si no lo sintiera me resultaría increíble creer en la fuerza que logra transmitirme solamente con sus palabras, la calma y confianza que me da en medio de la tormenta o lo enorme que llena un te amo cuando viene de su voz.
Contemplo nuestra historia de años, Concluyo que no podría tener mejor fortuna... Pues buena parte de la mujer que soy lleva su sello. Gracias a Dios por la bendición de asignarme como su hija, gracias a la vida por tantas lecciones, gracias a ti papito porque aun con tu historia, con tus miedos, con tus retos personales has y sigues entregando lo mejor de ti para nosotros.
Comentarios
Publicar un comentario
ENTRE TU JUGO DE SESOS, ESCURRE LO NECESARIO PARA MANTENER CON VIDA ÉSTE ESPACIO...