LLAMANDO AUSENCIAS (por Zaira Dámaris Orozco Villatoro)




Entonces dijo el número cinco,
que en cualquier otro instante
no hubiere significado más que una cifra,
lo hizo con la voz rota y lágrimas en los ojos.
No pude expulsar el llanto,
el silencio invadió todas mis costas,
una sola palabra de aliento, nos hizo falta.

Ante mis ojos caía el instante y nacía él de nuevo.
No hubo mayor muestra de afecto en mi historia,
como todo mi cariño, depositado en un beso
sobre la mano que le sujetaba.

Que tiempo y  vida obran relativos entre nosotros,
escudriñando, palpando, constituyendo,
formando a cada cuerpo de esa sustancia extraña  
que a veces llamamos: conciencia.
Ese despertar de un letargo nuevo, vez tras vez,

con la certeza de hacerse y des hacerse en uno nuevo 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Te quiero sin mirar atrás - Mario Benedetti

Canto a Chiapas - Enoch Cancino Casahonda

VERSOS PATRIOS / RODULFO FIGUEROA