UNO DE LOS POCOS QUE RECUERDO




Anoche soñé con vos
cuando huíamos del pueblo hacia
aquel campo cubierto de verde y flores silvestres,
corrías entre la hierba alta,
 yo tras de ti siguiéndote con la cámara,
 congelando cada momento tuyo
convirtiéndolo en nuestro.

Algo tiembla, se mueve , alborota
el cántico de ángeles que cantaba entre tus sombras
-altibajas, floreadas, sombras de agua-
desaparece de pronto.
El zumbido del miedo me paraliza
te acercas, mientras te observo de lejos
brincas, carcajeas, señalas, me evidencias, te burlas…

Simpáticamente me muestras tu descubrimiento:
El enorme perro, atado a un varejón,
sacudía el suelo con sus garras
reconoce tus olores, tu palpitar, tu existencia
salta, se agita, canta canciones de muerte
forcejea con su carcelera cuerda…
pese a las distancias, pese al tiempo.

Muy probablemente por el temor (mío en demasía)
del tenerte entre mis brazos en lecho de muerte
a causa de la imprudencia de tus movimientos
de la provocación seductora con la que juegas
a dejarte atrapar, a manejarlo a tu antojo…

Con el terror que empieza a congelarme la sangre
sin pensar lo capturo en una imagen.
Se da cuenta.
El tiempo  corre lento cuando sus amarillos ojos se fijan en los míos,
mientras el hielo venenoso e intimidante me llena
justo en el preciso momento en el que la respiración me falta,
al tiempo en que la voz para gritarte (:corre!) no me alcanza.

Habría en alguna especie tanto odio reservado a mi causa?,
tanta intención de daño sin tregua?
tanto deseo de abrirme las pieles?
tanta sádicidad de devorarme las vísceras?
… por supuesto
y cosechando fuerzas de ningún lugar rompió toda atadura
el espeso río verde le impedía el paso hacia mi cuerpo

que libraba  a saltos con la mandíbula abierta, sin despegar su mirada.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Te quiero sin mirar atrás - Mario Benedetti

Canto a Chiapas - Enoch Cancino Casahonda

VERSOS PATRIOS / RODULFO FIGUEROA